Las medidas precautorias son actos procesales que pretenden asegurar el resultado práctico de la pretensión, garantizando la existencia de bienes sobre los cuales haya de cumplirse la sentencia judicial que se dicte en un proceso.
Carece de sentido que se siga un largo juicio para establecer que una determinada persona deba pagarle una cantidad de dinero a otro, si una vez dictada la sentencia el primero no tiene bienes en los cuales hacer efectivo el cumplimiento del fallo.

Entre las características generales de las medidas precautorias, se pueden mencionar:
Son actos procesales.
Son instrumentales, toda vez que sirven para asegurar el resultado práctico de la acción deducida;
Son esencialmente provisionales, ya que cumplida el fin para el cual han sido dispuestas, ellas deben cesar.
Son acumulables, toda vez que el actor puede solicitar una o más, según el caso;
Son sustituibles, ya sea a petición del propio demandante, o ya se a petición del demandado.
Deben limitarse a los bienes necesarios para responder al resultado del juicio y no deben perseguir presionar al demandado.